AVUI A POL

Sentado en el Travesaño

Cuando el gol, arte suprema del fútbol, se había enemistado con el RCD Espanyol apareció por Sarriá un muchacho alto y desgarbado. Argentino. De Mendoza. Parecía lento.... pero sacó su zancada. Parecía torpe.... pero todos querían impedir que pisara el área. Muchos vaticinaron que no tardaría en volver a su tierra natal...... y resultó ser  el primer gran fichaje de Manuel Meler. 

Por increíble que parezca, con tan solo 18 goles a favor el RCD Espanyol logra huir de la quema en la temporada 1970-71. Meler es muy consciente que erró en la elección de Daucik. El checo, ya demodé, sabe que no seguirá. Arrepentido de no haber apostado por la continuidad de Iriondo, don Manuel está obligado a acertar en la elección del nuevo técnico.

Finalmente se decide por José Emilio Santamaría. Avalado por Pablo Porta, el que fuese defensa central del Real Madrid, se halla adscrito al cuadro técnico de la FEF como responsable de las categorías inferiores de la selección española. Su contratación es todo un acierto.

Tras visionar al equipo en la jira por la URSS (tres partidos más sin marcar un solo gol) y con las bajas de Re, Rodilla, Viñas y Giralt, el nuevo técnico pide la urgente contratación de delanteros para un equipo que tan solo cuenta con Amiano, Docal y Yanko Daucik como auténticos arietes.

El fichaje

Los intermediarios, que huelen el negocio, convierten Sarriá en poco menos que una pasarela de jugadores a prueba. Gaona, Lugo, Domínguez, Tizón .... son algunos de los futuribles que desfilan sin éxito. Hasta que el 31-8-71, y con el plazo de inscripción a punto de cerrarse, llega un tipo alto (1,87 mts) y desgarbado. Su nombre es Roberto Juan Martínez Martínez. Tiene 25 años.

Apadrinado por el empresario franco armenio Arturo Bogossian, proviene de Banfield un modesto equipo de Buenos Aires. Santamaría lo probará antes de tomar una decisión final. Será rápida, no hay tiempo para más. Son los días previos al inicio de la campaña 1971-72 y en Mestalla espera el Valencia CF. El flamante campeón.

Mientras el equipo última los detalles para el debut liguero, y tras observarlo en un único entrenamiento, Santamaría da el OK a Roberto. Nunca se supo si le convenció o simplemente es que no quedaba más tiempo para probaturas. Tras pulir los flecos económicos hay fumata blanca en Córcega 300 y la directiva decide fichar al argentino. El 8-9-71 Roberto Martínez estampa su firma en el contrato que le liga al RCD Espanyol por dos temporadas.

Nacido en Mendoza (Argentina) a finales de Septiembre de 1945 en el seno de una familia humilde, su padre ideó para él un futuro como economista. Los libros y Roberto siempre se llevaron bien. Pero mejor le fue con el balón. El Sporting Italiano es su primer club. De allí pasa al Deportivo Español de Buenos Aires y posteriormente al Club Atlético Nueva Chicago (período 1966-67). Pero lejos de suponer un avance en su carrera, su pasó por el club de Mataderos es de ingrato recuerdo debido al conflicto por su traspaso al Cerro de Montevideo. Enojado por que el elevado precio que se exige por la operación acaba frustrándola, Roberto Martínez entra en disputa con su club y acaba siendo suspendido por un período de dos años. Decepcionado e impotente decide colgar las botas para dedicarse a la carrera de comercio. Tiene apenas 21 años.

Será necesaria la intervención de Futbolistas Agremiados Argentinos, que le devuelve la propiedad de su pase federativo, y la insistencia de su mujer, gran aficionada al fútbol, para que no se trunque lo que luego sería una brillante trayectoria. Recuperado para las canchas en Huracán Las Heras de la Liga de Mendoza, en 1970 llega el momento de fichar por Unión de Santa Fé o lo que es lo mismo de jugar por fin en la máxima categoría del fútbol argentino.

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Roberto Martínez (en el centro de la fila de agachados) formando con Unión de Santa Fé. A su lado en la parte izquierda dos jugadores que también jugarían en España: Zuviría y Scotta 

No será sin embargo una buena experiencia. Los rojiblancos acaban perdiendo la categoría y el propio Roberto confiesa “La verdad es que fui un verdadero desastre. Si hubiera hecho la mitad de los goles que erré, seguramente nos salvábamos”.

La próxima estación de su carrera le sitúa otra vez en Buenos Aires. Le reclama Club Atlético Banfield. El popular “Taladro”. Juega poco pero es más efectivo. En sus últimos nueve partidos anota 7 goles. Suficiente para que suene el teléfono. Soy Arturo Bogossian .....

Los difíciles inicios

La falta de adaptación y el buen arranque liguero impiden, momentáneamente, la entrada de Roberto en el equipo. El meritorio empate en Mestalla (1-1) y la sonada victoria ante el FC Barcelona en Sarriá (3-0) son una invitación a no variar piezas.

Ha de llegar la cuarta jornada para verle en una lista de convocados. Ocupa el lugar de Pepín ante la visita del Deportivo de la Coruña a Sarriá. Es una primera toma de contacto tras acumular entrenamientos. Pero los acontecimientos se precipitan. El partido se encarrila antes de la media hora (2-0) y poco antes del descanso Lamata cae lesionado. En el vestuario Santamaría decide el cambio y Roberto se enfunda por primera vez la zamarra blanquiazul. Es la noche del 26-9-71.

Sus primeras actuaciones, más bien grises, no arredran a Santamaría que poco a poco le va dando minutos. En el próximo partido en Sarriá contra el Burgos CF (1-1) debuta como titular y una semana más tarde anota su primer gol en Córdoba. No sirve para mucho. El Arcángel siempre fue un campo maldito para los blanquiazules (3-1) y esta vez no ha sido una excepción.

Convencido de las cualidades del argentino Santamaría prueba a jugar con dos arietes situando a Roberto en compañía de Amiano y sacrificando a Pepín. Pero la formula no funciona y tras algunos partidos se vuelve al dibujo de dos extremos con Amiano como único delantero centro. La efectividad goleadora del navarro es incontestable y Roberto acaba condenado al banquillo. Pero no pierde la paciencia. Sabe que llegará su momento.

La temporada que transcurría de manera tranquila se ha ido complicando poco a poco. Los de Santamaría bajan su rendimiento y en toda la segunda vuelta son incapaces de puntuar a domicilio. La situación se torna inesperadamente delicada con el empate del Sporting de Gijón en Sarriá (0-0) en una tarde de intensa lluvia y polémico arbitraje del gallego Orellana. Con cuatro negativos y cerca de la cola habrá que apretar los dientes en los cinco últimos partidos.

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8 de Septiembre de 1971. Roberto Martínez,  junto a Manuel Meler, estampa su firma en el contrato que le liga al RCD Espanyol.

El primero, en el Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid el 16-4-72, significa la vuelta de Roberto Martínez al equipo titular 12 partidos después. La lesión de tobillo de Amas y la búsqueda de un revulsivo juegan a favor del argentino. “El Pibe” no falla esta vez y juega un gran encuentro abriendo el marcador a los 6’ minutos. Aunque Adelardo impide la victoria con el gol del empate, (1-1) el positivo es de oro. Un paso hacia la tranquilidad que se logra en Sarriá ante el Betis (3-0) una semana más tarde. Un esguince de ligamentos impide a Roberto participar de la goleada.

Pero tan solo es un leve percance. Está en gran forma y vuelve al equipo en los tres últimos partidos en los que convierte dos goles. Ante el Sabadell (2-1) en el que significa su primera diana en Sarriá y frente al Athletic Club en San Mamés (1-1) el día que la Liga baja el telón.

Aquella Copa de 1972

Los últimos partidos del torneo liguero han mostrado un Roberto Martínez absolutamente diferente. Cada vez más acoplado al conjunto es toda una pesadilla para las defensas contrarias. La competición de Copa que se inicia de inmediato será un buen escaparate para corroborarlo.

Tras eliminar al Real Oviedo en la ronda preliminar, única que se disputó simultáneamente al torneo liguero, Burgos CF y Sevilla CF, caen apeados ante los blanquiazules que se muestran arrolladores. Roberto sigue en racha y un gol suyo abre el marcador en El Plantio (0-2). Luego inicia la remontada contra el Sevilla CF en Sarriá (3-1) y pone la estocada en el Sánchez Pîzjuán con dos dianas más (3-3) en un partido complicado a partir del gol en frío del paraguayo Acosta. Espera el Real Madrid en cuartos de final. El flamante campeón de Liga. Todo un reto.

Los blanquiazules viajan muy ilusionados al Bernabeu. Avalados por la contundencia goleadora de los últimos encuentros y con la etiqueta de cuadro revelación del torneo copero, sueñan con la campanada. El encuentro es nivelado hasta que un gol de Santillana justo al borde del descanso avanza a los blancos. Los de Santamaría acusan el efecto psicológico del tanto y se ven superados tras el descanso (3-0). La clasificación pasa a ser una quimera.

La vuelta se salda con una victoria insuficiente (3-1) pero que rearma la moral cara al futuro. Un autogol de Glaría avanza a los blancos pero los blanquiazules tiran de orgullo y ya en la recta final del match logran tres goles (Roberto Martínez, Amiano y José María) en el corto espacio de siete minutos. Les falta tiempo para la machada pero Sarriá les despide como a los toreros.

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Roberto y el gol, una relación interminable. (Izquierda) El argentino canta gol en un partido ante el Real Oviedo en Sarriá. (Derecha) Roberto remacha a la red un gol de José María al FC Barcelona (1-1) celebrando el 7-10-72 en Sarriá.

Eliminados si, pero con la cabeza alta. Eliminados si, pero habiendo cimentado un equipo para el futuro. Santamaría ha encontrado la combinación adecuada para la delantera. Recuerden estos nombres: Roberto Martínez, Solsona, Amiano, José María y Pepín. Darán que hablar. “El Pibe” empieza a sentirse como pez en el agua.

1972-73   La gran temporada

En el verano de 1972 Amas vuelve a la Real Sociedad. Tras siete campañas en el Espanyol, el de Zumaia vuelve a casa dejando a José María como el único delfín de Sarriá. Roberto ya no tiene competencia para lucir el dorsal 7 de la zamarra perica.

Al lado de maestros del balón como Solsona y José María el mendocino explota al máximo sus cualidades que no son pocas. Su presión constante es insoportable para los zagueros. Su larga zancada le permite alcanzar balones imposibles. Disparo con la diestra. Remate con la cabeza. Olfato de gol. Dejarle suelto en el área es un mal negocio. Adiós a la etiqueta de delantero torpón.

Siguiendo el hilo conductor de la Copa de 1972 Santamaría ajusta las piezas hasta configurar un equipo que hará una campaña extraordinaria. Borja, Granero, De Felipe, Ochoa; Poli, Glaría; Roberto Martínez, Solsona, Amiano, José María y Pepín. Un once de ensueño.

La campaña 1972-73 es histórica. Pocas veces el título de Liga estuvo tan cerca. Los 14 goles de Roberto tienen buena parte de culpa. Es el máximo goleador del equipo. Tan solo le superan los 19 del “Pichichi” Marianín y los 16 del incombustible Luís Aragonés. La pareja atacante que forma con el navarro Amiano (13 goles) es imparable para las defensas.

Aquellos dos goles en Los Carmenes cuando ya se olía la derrota (2-2). Otros dos para doblegar al Valencia (3-0). El derechazo que abatiría por fin a los colchoneros (2-1) en Sarriá. Y sobre todo su gran actuación la mágica tarde del 4-3-73 en el Nou Camp con el liderato de la Liga en juego. No marcó pero fue como si lo hubiese hecho. Con su juego volvió loco a De la Cruz que necesitó de todo el apoyo de Gallego para controlar sus galopadas. Hasta que en una de ellas, exhausto de tanto correr, el sevillano no pudo mantener el equilibrio y al caer al suelo barrio con el brazo la internada del argentino que ya encaraba a Reina dentro del área. Penalty ¡¡¡¡. Glaría hizo el resto y el RCD Espanyol salió líder del santuario azulgrana.

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Dos imágenes de la campaña 1972-73 (Arriba) Partido RCD Espanyol – Granada CF (2-1) jugado el 11-3-73. La gran zancada de Roberto Martínez le permite burlar al defensor del Granada CF. (Abajo) Partido RCD Espanyol – Valencia CF (3-0) jugado el 12-11-72. Roberto Martínez se anticipa a Barrachina y logra conectar un certero cabezazo. Observan la acción Amiano y de espaldas el valenciano Sol.

Finalmente el título voló al Manzanares. Pero la gran temporada de Roberto Martínez no cayó en saco roto. Los blanquiazules se clasificaban para la Copa de la UEFA, Sarriá tenía un nuevo ídolo y el mundo del fútbol ponía sus ojos en él.

La selección española

El boom del RCD Espanyol acaba conduciendo a Roberto a la selección española. Aunque argentino de nacimiento, su condición de oriundo y el hecho de no haber lucido la camiseta de la albiceleste le habilitan plenamente para defender a España.

Tras la ausencia en Méjico el billete para Alemania ’74 es un objetivo irrenunciable para los hombres de Kubala, que ve en Roberto un jugador diferente y muy aprovechable para sus intereses. Le tiene en su punto de mira y cuenta con el para la cita de Salónica ante Grecia el 17-1-73. Sin embargo los planes de Laszi se tuercen en un partido matinal contra el Burgos en Sarriá. Roberto sufre una pequeña lesión que impide su convocatoria. Tendrá que esperar.

Pero no mucho. Tan solo un mes. Para la devolución de visita de los helenos ya se halla restablecido y Kubala no duda en convocarlo. El 21-2-73 el Estadio de la Rosaleda es el escenario del debut de Roberto Martínez con la “roja”.

En el minuto 65’ y con el marcador favorable (2-1) entra en el campo para sustituir al gallego Amancio Amaro. Los griegos están ofreciendo más resistencia de la esperada y es preciso sentenciar el partido. Dicho y hecho. Nada como su olfato goleador para tal menester. A diez minutos del final su fina puntera encuentra otra vez el camino del gol cuando el meta griego Constantinou no puede retener un tiro de Asensi.

Hasta 5 veces vestiría la camiseta nacional, disputando partidos tan importantes como el jugado en Zagreb ante Yugoslavia el 21-10-73. La clasificación es segura en caso de victoria y poco menos que imposible si los de Kubala salen derrotados del Estadio Maksimir. El encuentro es de una gran intensidad y España goza de numerosas ocasiones. A un cuarto de hora del final un cabezazo de Roberto sobrepasa al meta Maric que solo puede seguir el esférico con la mirada. Pero cuando el gol parece ya inevitable el palo izquierda de la meta devuelve el billete mundialista hasta mejor ocasión. El empate final (0-0) aplaza el veredicto hasta el desempate de Francfort.

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25-9-74. Dinamarca – España (1-2) Empieza la Eurocopa 1976. En el Idraetspark de Copenhague forman los de Kubala. (Arriba y de izquierda a derecha) Iribar, Sol, Benito, Jesús Martínez, Capón y Castellanos. (Abajo y en el mismo sentido) Roberto Martínez, Pepe Claramunt, Quini, Asensi y Marcial. 

Roberto ha sido una pesadilla para la zaga yugoslava. Aunque no lo sabrá hasta más adelante ese partido acaba marcando su vida deportiva. En el banquillo balcánico se sienta Vujadin Boskov que se ve abocado a la dimisión por las críticas recibidas. En la grada visiona el partido Miljan Miljanic, que le sustituirá días más tarde. Toda una institución en Yugoslavia, el que será nuevo técnico del combinado “plavi” queda impresionado con la actuación del argentino.

Rumbo al Bernabeu

Como tantas veces en la historia de nuestro club, a una gran temporada le sigue otra inevitablemente decepcionante. Así se define la campaña 1973-74. Eliminado de la Copa de la UEFA en primera ronda ante los belgas del Racing White el equipo deambula por la mitad de la tabla sin pena ni gloria.

Roberto no es ajeno a la mediocridad y sufre una larga sequía goleadora. Su primer gol en Liga no llega hasta el 27-1-74 en la tercera jornada de la 2ª vuelta con motivo de la visita a La Romareda (3-1). Sólo en el tramo final del torneo logra recuperar su olfato goleador y eleva hasta 6 goles su marca personal. Su registro nada tiene que ver con su efectividad de antaño pero parece que, por fin, ha vuelto. No obstante, su futuro esta lejos de Sarriá.

Todavía impresionado por la gran temporada del FC Barcelona de Johan Cruyff, el Real Madrid intenta buscar un revulsivo con que combatir la insultante superioridad azulgrana. Finiquitada la era Miguel Muñoz el new look comienza con la contratación de Miljan Miljanic. Una vez acabada la participación yugoslava en el Mundial ’74 el nuevo técnico empieza a solicitar refuerzos. En la lista se hallan dos nombres escritos con trazo grueso: Paul Breitner y del de aquel chico que tanto le impresionó en Zagreb.

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Su puntera también hizo estragos en la Copa de Europa. 31-3-76 Semifinales ida en el Bernabeu (Real Madrid – Bayern Munich 1-1). Franz Beckenbauer pierde de vista al “Pibe” y este no perdona.

Las horas de Roberto en Sarriá están contadas. Difícil decir no a tamaña tentación. Todo queda pendiente del acuerdo económico. Los blanquiazules también salen beneficiados en este aspecto y el 11 de julio de 1974 el argentino coge el avión con destino Barajas. Los blancos pagan 15 millones de pesetas y firma un contrato por tres años.

Vestido de blanco, Roberto llega al cenit de su carrera. Al lado de un ramillete de estrellas con ansias de recuperar el liderazgo del fútbol español forma un tándem demoledor con Carlos Alonso “Santillana” en la punta del ataque blanco. En su primera campaña no nota el cambio de club y marca 16 goles en la Liga. Los blanquiazules tampoco escapan a su voracidad. Dos goles de la manita merengue (5-0) a los de Santamaría llevan su firma. Es el 27-10-74 cuando en la sexta jornada el RCD Espanyol visita el Bernabeu como líder invicto.

En las seis campañas que Roberto juega en Chamartín (1974-75 a 1979-80) conquista 5 Ligas y 2 Copas de España. Disputa 191 partidos oficiales y consigue la nada despreciable cifra de 62 goles.

Muchos dudaban de la capacidad de Roberto para triunfar en Chamartín y sin embargo lo consiguió con creces llegando a ser un jugador muy querido por la parroquia blanca. Finalizando la década de los 70, la llegada de Cunningham y la confirmación de Juan Gómez “Juanito” marcarían el final de su etapa blanca. Pero “El Pibe” no había dicho su última palabra.

De vuelta a casa

Con la carta de libertad en el bolsillo, Roberto sabe que aún tiene cuerda para alguna campaña más. Almería y Real Valladolid se interesan por sus servicios. Incluso su antiguo compañero Paul Breitner le quiere llevar al Bayern de Munich. Pero no acepta la oferta por motivos familiares y a mediados del mes de Junio de 1980, nueve años después, vuelve al RCD Espanyol.

Igual de alto, igual de flaco. Quizá con menos pelo. A punto de cumplir los 35 años pero con la misma ilusión. Como si la historia le ofreciese un remake exacto de su llegada en 1971, el RCD Espanyol también viene de una temporada difícil. Esta vez salvada in extremis con un milagroso gol de Morel en Alicante cuando otra vez la sequía goleadora amenazaba con otro descenso.

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11-1-81. En Sarriá, el día que el FC Barcelona quedó atrapado por la nevada en Vallvidrera, Roberto Martínez porfía entre Alesanco y Migueli. RCD ESPANYOL – FC BARCELONA (1-0) 

Los tiempos han cambiado. Santamaría marchó hace tiempo. Maguregui es el nuevo técnico y el fútbol ya no sabe de delanteras con cinco nombres. La moda se llama 4-3-3. En Sarriá sus intérpretes serán Roberto Martínez, Morel y Marañón.

La noche del 6-9-80 RCD Espanyol y Hércules CF alzan el telón de la Liga 1980-81. Es la vuelta del argentino al césped de Sarriá. La grada, que siempre le adoró, le recibe con cariño. El partido acaba con una trabajada victoria (2-1). Ya no tiene aquella temible zancada. Quizá acusa cansancio en las segundas partes. Pero conserva intacto su olfato de gol. Su temible puntera y sus certeros cabezazos siguen haciendo daño.

Al otro lado del ataque Marañón se convierte en su mejor socio. Sus centros son una mina para “El Pibe”. Juntos serán los dueños del gol en una temporada muy digna en la que Sarriá es un verdadero fortín que ve caer a FC Barcelona (1-0) y Real Madrid (2-1). Roberto llega a anotar 10 goles y realiza una campaña espectacular que le supone la renovación por otro año más.

Sin embargo su final está cerca. La campaña 1981-82 será nefasta. Ya en pretemporada una lesión en su menisco izquierdo durante un partidillo de entrenamiento le obliga a pasar por el quirófano impidiéndole iniciar la Liga. Deberá esperar casi dos meses.

El mal inicio liguero con derrotas ante el Hércules CF en Alicante (2-0) y en Sarriá frente al Real Zaragoza (0-1) acelera su vuelta al equipo como titular. El equipo le necesita. El 7-10-81 Roberto vuelve a salir de inicio. El Real Valladolid es el contrincante en Sarriá y antes de la media hora su compatriota Fenoy ya ha ido a recoger dos “regalitos” de Roberto ante el delirio de la grada. Luego Marañón se sumará a la fiesta para alcanzar el definitivo (3-1) que da un poco de aire a los hombres de Maguregui. Parece que vuelve la normalidad.

Pero no. A la jornada siguiente Osasuna vence en Sarriá (0-1). Por más que lo intenta, Roberto no puede perforar la meta de Vicuña. Será la última vez que se vista de corto. Siete días más tarde el equipo viaja a Bilbao para enfrentarse al Athletic Club. En el postrer entrenamiento siente un chasquido en su rodilla izquierda. Otra vez el quirófano. Esta vez tres meses más de baja. La recuperación es complicada. Sufre molestias.

El club obtiene la cesión del paraguayo Orlando Giménez. Roberto sabe que es el final. Llegó la hora de colgar las botas. Acabada la campaña el club le comunica que no cuenta con el para el futuro. Es normal. Ningún problema. Nunca los hubo con Roberto. Un profesional con mayúsculas.

- Estadísticas –

      - Partidos jugados -

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   - Goles marcados -

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Cabe citar que a lo largo de su estancia en el club erró un lanzamiento de penalty en el encuentro RCD Espanyol – CD Málaga (1-1) disputado el 29-9-73 que fue detenido por Deusto en el minuto 66’ cuando el marcador era de 0-1 para los andaluces. Roberto Martínez fue siempre un jugador muy deportivo y fue expulsado una sola vez vistiendo la camiseta blanquiazul. Fue el 15-4-73 en el encuentro Real Betis – RCD Espanyol (2-2) y el castigo fue decretado por el colegiado internacional Sánchez Ibáñez en el minuto 44’ cuando el marcador señalaba ventaja españolista (0-1). La decisión fue muy rigurosa. Tanto, que el Comité de Competición no la tendría en cuenta y le permitió disputar el próximo partido ante el Real Madrid en Sarriá.

Oriol Pagés (socio del RCD Espanyol) 

Agradecimientos: A Don Patricio Nogueira por su inestimable y desinteresada colaboración en la  confección de este artículo.

Publicat el 17/03/09 

 

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