AVUI A POL

Paintball per Joan Camí

El análisis del Levante - Espanyol

Villarreal, Ludogorets y Levante. Tres partidos en una semana. Dos victorias y una derrota tras la llegada de Pablo Machín, pero resultados al margen, que en la situación que se encontraba el Espanyol eran fundamentales, las sensaciones cada vez son mejores. A este equipo le define la competitividad. Más pragmático que preciosista, más efectivo que brillante. En definitiva; más equipo.

Bloque compacto en campo propio, presión alta exigente y ordenada, intensidad en los duelos, fútbol directo y segundas jugadas, verticalidad por fuera y el balón parado, son algunos de los rasgos característicos del nuevo Espanyol que tras siete días de competición ha experimentado un cambio significativo en fondo y forma. Solidez y orden para a empezar a construir a partir de los resultados primero, y para imaginar y potenciar otros horizontes a medio-largo plazo, después.
28101901.png

En el Ciutat de Valencia se observó de nuevo un Espanyol de ideas claras y con la practicidad como principal argumento competitivo. La fase defensiva volvió a ser de lo más destacado del conjunto blanquiazul, que siguió a sacando rédito de su buena presión. Una de las ventajas del 3-4-2-1 es que sin balón cuenta con una gran densidad de gente por dentro, que es por donde pueden hacer el gol, y obliga al rival a dividir la posesión por falta de opciones de pase interior. Y es en este contexto donde los centrales salen especialmente beneficiados. La estructura y el modelo de presión alta les permite salir y anticipar lejos de su zona sin temer por su espalda para convertir en ventaja la posible recuperación. Una serie de automatismos que le están dando al Espanyol más robos adelantados.

Pero Machín, consciente del desgaste que esto supone y de la capacidad que tienen los rival para superar esta presión en algunas fases, también está diseñando un equipo solvente en campo propio. El repliegue, intenso e inteligente, provoca que el contrario llegue pocas veces con ventaja a Diego López. Atacar una línea de cinco siempre es complicado. Por la acumulación, lógico, pero también por la ‘libertad' que pueden tener algunos futbolistas de la misma -especialmente los centrales- para saltar a presionar, con la tranquilidad que por detrás habrá otros jugadores que se cerrarán y taparán el espacio que cede y formarán una línea de cuatro para mantener una estructura sin fisuras. 

Bernardo, con 19, fue el jugador del Espanyol que más recuperaciones sumó en Valencia. Igual de reseñable fue el partido defensivo de Marc Roca, que volvió a demostrar que el dominio del timing de presión (cuándo saltar, cuándo contemporizar, cuándo replegar) ya es una realidad en su currículum. 

La simplicidad con balón también es otro de los puntos más notorios de los primeros partidos de Machín. Porque simple no significa peor, al menos en este caso en concreto. El plan del Espanyol en ataque consistió muchas veces en el juego directo sobre Ferreyra para que éste activara a la segunda línea blanquiazul, aunque se volvió a constatar que no es un delantero especialmente fiable en los duelos aéreos ni lejos del área. Sin embargo, la posibilidad de encontrar a los carrileros en ventaja resultó determinante para merodear el área de Aitor Fernández, especialmente por la derecha. Los cambios de orientación de Marc Roca, tensos y precisos, para un Víctor Gómez que insistió en una respuesta tremendamente positiva. Muy descarado con balón, un control orientado que le permite sacar todavía más ventaja de los envíos largos y aportando amplitud, profundidad y asociación a partes iguales, además de mostrar un trabajo defensivo sorprendente pese a sus 19 años. Bien colocado y muy contundente en los duelos. 

La posición y el rendimiento de Darder están siendo motivo de debate esta temporada. Urge recuperarlo. Aunque quizás podría jugar mejor en la base, para ver el fútbol de cara, parece que Machín lo prefiere un poco más adelantado. El balear se sitúa de mediapunta por el perfil izquierdo, y aunque no está participando demasiado en el juego del equipo por el carácter directo del mismo, parece coherente el motivo por el cual parece que está ocupando este perfil y no el otro. Con David López, Marc Roca, Pedrosa y el propio Sergi por el sector izquierdo, el Espanyol es capaz de acumular pases y atraer al rival para luego, mediante cambio de orientación, aprovechar la profundidad de los dos futbolistas que ocupan el sector contrario: Víctor Gómez y, sobre todo, Matías Vargas. En el Girona, con Granell, Borja García y Portu ya planteó algo similar. Empezar por izquierda para terminar por derecha, donde el rival no ha tenido tiempo para girar y bascular. Algo muy de Machín

Joan Camí

@JoanCami    


 20/11/2019 Bernardo en las áreas
 04/11/2019 Qüestió d'encert
 24/10/2019 Así juega el Ludogorets
 21/10/2019 Apuntes de un debut
 03/10/2019 El CSKA, al detalle
 27/09/2019 La propuesta de Balaídos
 23/09/2019 Otoño llega con su: ¡oh, Dios mío!
 19/09/2019 El Ferencváros, al detalle
 16/09/2019 El análisis del Eibar - Espanyol
 02/09/2019 El análisis del Espanyol - Granada
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | ... | 10