AVUI A POL

Gol Sur per Fran Sánchez Alaminos

Hasta siempre, amigo Dámaso

Ayer tarde en un momento dado tomé mi móvil di una vuelta por Twitter y de repente quedé sobrecogido por la noticia que invadía mi TL. Dámaso Ruiz Tintoré, más conocido entre nosotros como Dámaso Perico, había fallecido víctima de un accidente de circulación.

La consternación era unánime entre los que conformamos el espanyolismo y los mensajes mezcla de sorpresa, estupefacción y cariño se iban sucediendo a ritmo vertiginoso. Dámaso es para al menos dos generaciones uno de los seguidores pericos más carismático -si no el que más- y el impacto entre la "pericada" era proporcional al poso y legado que dejó entre todos nosotros su figura.

La noticia me produjo un efecto en dos direcciones. La primera, el lamento y pesar por el hecho de que alguien tan joven cuyo quehacer según sus mismas palabras era la de ejercer de "animador de almas" desde el ejercicio del sacerdocio perdiese la vida súbitamente. La segunda de ellas me retrotrajo y condujo al Estadio de Sarrià.

La noticia me provocó un efecto caleidoscópico y se agolparon en mi cabeza multitud de imágenes de aquellos tiempos en los cuales Dámaso, de una manera involuntaria, fue forjando el recuerdo que todos los que frecuentamos esa antigua casa espanyolista conservamos de él. Apareció de su mano el recuerdo y la nostalgia de un fútbol que ya no existe. El fútbol de partido el domingo a las cinco de la tarde. El fútbol que veíamos apoyados en aquellos paravalanchas con un transistor en la oreja escuchando el "Carrusel Deportivo" que nos radiaba los goles en La Condomina o en Las Gaunas. El fútbol aquel mezcla de aroma que dejaba a su paso el denso humo de un Pata de Elefante y de aquel otro que en ocasiones la brisa nos traía, con propiedades clorofílicas a césped recién cortado.

Porque Dámaso, con el cual no me unió ninguna relación directa personal, sino aquella que pudo tener cualquier asiduo de Sarrià. Dámaso, animador del estadio, lo recorría en todo su perímetro con su bombo a ritmo frenético pertrechado con su gorro de copa blanquiazul y en ocasiones con los más variopintos disfraces era esencialmente una buena persona y el más animoso seguidor perico.

Allá en todo lo alto si está en su mano, Dámaso nos será de gran ayuda. En el día de hoy tan solo nos queda rezar por él aquel que sea creyente o simplemente recordar a un excelente ser humano de alma colmenera y blanquiazul, Dámaso Ruiz Tintoré. Descanse en paz.

Fran Sánchez Alaminos

@SanchezAlaminos 


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