AVUI A POL

Sentado en el Travesaño

-  NOCHE DE CRISTALES ROTOS -

Copa y RCD ESPANYOL forman un binomio que mezcla momentos de gloria junto a otros de infinita miseria. El cuadro blanquiazul acredita la conquista de 4 títulos y para la memoria colectiva, alguna que otra trayectoria de enorme prestigio. Sin embargo, no es menos cierto que mezcladas con verdaderas debacles ante rivales de medio pelo.   

En 2ª División, y con Camacho sentado en el banquillo, el RCD ESPANYOL no sólo recupera la categoría a las primeras de cambio. Hace algo mucho más importante: se da un baño de autoestima. Vuelve entre los grandes, a lo grande. Pocas veces un entrenador logró una conexión tan intensa entre grada y césped.

Para la rentree en la máxima categoría la directiva refuerza el equipo con criterio y acierto. Pochettino, Brnovic, Herrera, Raducioiu........ son nombres que enganchan a la afición. Y la mezcla funciona. Vaya que sí. Incluso los que llegan con menos cartel, como Pacheta y Jaime Molina, aportan cosas positivas. Lejos de sufrir los típicos apuros del recién ascendido, el RCD ESPANYOL incluso pelea por los puestos europeos hasta la última jornada.

Pero normalmente, toda temporada acostumbra a tener un borrón. Y como tantas otras veces, llegaría en la Copa del Rey. Una especie de maldición que en la reciente historia perica acumula nombres y espectáculos a cual más bochornoso: Villarreal CF, UE Figueres, Alicante CF, UE Lleida, CD Mirandés, AD Alcorcón, AD Rayo Vallecano........

El artista invitado en aquella campaña 1994-95 iba a ser el Palamós CF. Y se iba a tomar muy en serio su papel.

La función comienza en el Municipal de Palamós la noche del 4-1-1995. Tercera ronda del torneo del KO. Encuentro de ida. Primer partido oficial del año tras el parón navideño. Los de Camacho ocupan una cómoda 8ª plaza en la Liga, mientras el cuadro ampurdanés anda hundido como penúltimo clasificado de la 2ª División y con su técnico "Robi" en la cuerda floja y más que cuestionado. La Copa es, a priori, un engorro de difícil digestión.

Así se presenta un match, en el que el técnico blanquiazul reserva a alguno de sus titulares y forma con Raul; Miguel, Jaime Molina, Pochettino, Arteaga; Roberto, Brnovic, Jaume, Lardín; Lluis y José María. Para posibles cambios ocupan el banquillo Toni, Mendiondo, Ayúkar, Iotov y Raducioiu. Indiscutibles como Herrera, Torres Mestre y Francisco ni siquiera viajan.

El partido responde al manual de uso de la Copa del Rey. Equipo grande que se confía y rival que se envalentona hasta subírsele a las barbas. Las cosas empiezan a torcerse en el minuto 31' con la lesión de Lluis al que debe sustituir Raducioiu, y ya definitivamente antes del descanso con el gol de Belenguer (43') que adelanta a los locales (1-0).

Sin cambio de sensaciones tras el descanso, Camacho decide intervenir y sustituye a Jaume por Ayúkar (60') buscando algo de criterio en la medular. El partido vira de rumbo y la mejoría la certifica Raducioiu (66') anotado el tanto del empate. No obstante, cuando mejor se ponen las cosas, llega la expulsión de Arteaga (77') por doble amarilla, y la remontada se queda a medio camino. Al final tablas (1-1) y el plus que supone un gol en campo ajeno. No es poca cosa, pero todo queda pendiente para la vuelta del día 11 en Sarriá.

Antes sin embargo (domingo 8), el Atlético de Madrid visita Sarriá en partido de Liga. No debería entrar en este relato, pero pronto comprenderán la razón. El match nace de dulce con una diana de Raducioiu en el minuto 4' (1-0) y la posterior roja directa a Juanma López (8'). Todo a pedir de boca para jolgorio de la grada, hasta que entra en acción un tal Simeone.

El argentino, un centrocampista de gran recorrido y buena llegada al gol, pero al que a menudo le pierde su vena pendenciera, circula ya con la venda en los ojos. En apenas 10 minutos dos entradas de las suyas dejan fuera de combate a Brnovic y Francisco. Antes de la media hora los blanquiazules se han quedado sin su espinazo central y han agotado el cupo de sustituciones. El "Cholo", en cambio, campa por el césped sin tarjeta amarilla alguna. Afortunadamente, el match lo salvan las manos de Toni y un churri gol de Raducioiu (2-0), ante la rechifla de una grada que reclama venganza para Simeone y su tropa.

Mientras, en Palamós, los de "Robi" salen derrotados ante el Villarreal CF (0-2) y el técnico es cesado fulminantemente. En la vuelta de Sarriá, y con aquella ilusión del debutante, será Joan Curto quién ocupe el banquillo.

La cita es el miércoles 11 de enero de 1995 a las 21.00 horas y Camacho, entre jugadores a los que da descanso (Pochettino), bajas por lesión (Lluis, Francisco y Brnovic), por sanción (Arteaga) y titulares reservados en el banquillo (Raducioiu, Roberto, Toni y Mendiondo), presenta un once inicial muy rebajado: Raul; Miguel, Jaime Molina, Herrera, Torres Mestre; Luis Cembranos, Jaume, José María, Ayúkar; Iotov, y Lardín.

Frente a ellos, el cuadro ampurdanés forma con: Campos; Horcajada, Lima, Belenguer, Alex García; Espigulé, Jordi, Frank, Alex Fernández; Javi García y Puche II.

Poco público en Sarriá. Las crónicas hablan de unos 5.000 espectadores. Autoconfianza. Rival poco atractivo. Resultado favorable en la ida. Un clásico de aquellas malditas noches de invierno con la Copa de por medio.

El partido arranca de cara. En el minuto 3 una cabalgada de Lardín por la izquierda acaba con centro al área de Iotov que desvía Alex García con la cabeza. El balón se envenena y se cuela junto al palo derecho del meta Campos que, pese a reaccionar con rapidez, no puede impedir el tanto (1-0). Inicio de lujo.

El partido transcurre sin más incidencia y hasta pinta fácil, pero en el minuto 25 cambia de color. Un contrataque visitante por la derecha sorprende adelantado a Torres Mestre y debe ser Lardín quien persiga la galopada de Jordi. Mal asunto cuando los delanteros ejercen de defensa. Derribo cerca del lateral del área. ¿Dentro? ¿Fuera?. El colegiado valenciano Fernández Marín no lo duda y señala penalti. Puche II no falla y emboca a la red (1-1). Eliminatoria igualada. Volver a empezar.

Saltamos al minuto 32. Falta cerca de la frontal españolista. En el carril del 8. Junto al balón Alex Fernández. Camacho y su cuerpo técnico le tienen anotado en la agenda desde que el año anterior en el Municipal de Palamós diera todo un recital ante el cuadro blanquiazul. Puede que un poco lento, pero técnico y con criterio en la medular. Su pie derecho es un guante. Consumado lanzador de faltas. Y ahí la tiene. Y ahí que la cuela por la escuadra de Raúl (1-2). Adiós al valor del gol conseguido en campo contrario. El pase a la siguiente ronda se empieza a complicar.

Hasta aquí llegaría el relato meramente futbolístico del match. En adelante, una crónica de sucesos y altercados sin igual, con el minuto 42' como punto de partida.

 

 

Un balón dividido dentro del área del Palamós CF lo disputan el españolista Miguel, incorporado al ataque, y Alex García. El zaguero ampurdanés cuando repele el balón también golpea la pierna del defensa blanquiazul que cae fulminado al suelo. La acción es dentro del área y el penalti es más que evidente, pero Fernández Marín cierra los ojos. Del desafortunado lance queda la rotura del maléolo tibial y peroné para el zaguero perico. Lesión gravísima de la que sería operado aquella misma noche y que le mantendría mucho tiempo alejado de los terrenos de juego. Campeón olímpico en Barcelona 92 y con una carrera prometedora por delante, el sueño del fútbol terminó para Miguel aquella noche.

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 11-1-1995 - RCD ESPANYOL - PALAMÓS CF   (3-5)

Minuto 42'- Miguel, gravemente lesionado, se retuerce de dólor en el suelo tras el choque con el zaguero ampurdanés Alex García (a la derecha)

A raíz de la lesión, Camacho adelanta los cambios que tenía planeados para el intermedio. No hay tiempo que perder. Raducioiu y Roberto entran al campo en lugar del lastimado Miguel y Jaume respectivamente. Madera y más madera para intentar arreglar una eliminatoria que se ha complicado inesperadamente y que el RCD ESPANYOL deberá levantar en la 2ª mitad.

Como en los buenos tiempos, la gran mayoría de los aficionados se trasladan al Gol Sur. Allí atacará el RCD ESPANYOL tras el descanso. Intuyen la intensidad de lo que se viene encima. Intuyen bien. Pero se quedan cortos. Porque esos 45 minutos van a superar todas las expectativas.

Minuto 51'. Enésima internada del revoltoso Javi García, pronto lo alistaremos a la causa, con disparo a la base del poste que recoge Ballina para fusilar a la red (1-3). Parece la sentencia. Los de Camacho necesitan ahora 3 goles para pasar ronda y nada hace suponer que lo vayan a conseguir.

Minuto 53'. Otro minuto para el recuerdo. Un balón al hueco para Raducioiu acaba en penalti. Un penalti tan dudoso como inocente porque el rumano, con escasas posibilidades para progresar, difícilmente hubiera encontrado recompensa para su maniobra. El propio Florin transforma el máximo castigo con un inapelable derechazo al que Campos no puede oponer replica (2-3). Y en aquel mismo instante se desencadena la tormenta.

El balón reposa en el interior del marco y allí que van Radu y Roberto prestos a recogerlo para llevarlo rápidamente al centro del campo. Pero al mismo tiempo que el meta Campos, con el que el rumano tropieza en el intento de hacerse con el esférico. Lo que viene a continuación es una reyerta barriobajera en el interior del marco ampurdanés en la que acaban interviniendo no menos de 10 jugadores. Empujones. Puñetazos. Patadas. De todo y para todos en una bronca descomunal que finaliza con Roberto, Raducioiu y Espigulé enfilando el camino de la ducha. También lo hace lesionado el meta Campos que debe ser sustituido por Conde.

La aventura de Roberto y Radu no ha durado ni 15 minutos mal contados y los de Camacho están peor que al descanso. Siguen necesitando 2 goles, pero ahora se hallan en inferioridad numérica (9 contra 10). Quién sabe si por mucho tiempo. El césped huele a gasolina y el ambiente no para de cargarse.

La crónica de sucesos continúa con la expulsión del españolista Jaime Molina (64') por doble amonestación y la lesión de José María (esguince de ligamento que le tendrá 3 meses en el dique seco) que debe retirarse del terreno. Con los cambios agotados (la normativa que posibilitó efectuar 3 sustituciones entró en vigor la campaña siguiente), durante unos minutos el RCD ESPANYOL tiene 7 jugadores sobre el césped por 10 del Palamós CF. ¿Cuántas veces habrá sucedido eso?

Pero sólo será por unos momentos. En el minuto 70' llega la segunda amarilla para Toni Lima (otro ex perico) que se va a la caseta expulsado. Ahora las cuentas están así: 7 contra 9, con 20 minutos por delante y 2 goles que marcar. Casi una quimera. Pero a la reyerta, porque el partido es ya una reyerta, todavía le restan algunos episodios.

En el minuto 80' el meta Conde (también forjado en la cantera perica) comete penalti y al ser el último jugador lleva pena de expulsión. Baja notable para un Palamós que también ha efectuado los 2 cambios. Es la hora de los porteros de ocasión. La de Ballina, ariete ampurdanés. ¿Qué más podía pasar en el match?.

Aunque lamentablemente ejecutado (casi lo detiene Ballina), el penalti lanzado por Iotov acaba en la red (3-3). Sarriá ruge como si estuviera lleno. Gente subida a las vallas. El pueblo cree en el milagro. En aquel despropósito de partido todo es posible y a 10 minutos del final, sólo falta un gol para completar la machada. El recuento de soldados es de 8 a 7 favorable al Palamos CF. Pero el meta rival es un portero impostado. Todo puede pasar.

Pero no habrá milagro. En aquel correcalles esperpéntico y desatado, Horcajada encuentra una vía de agua y parte hace el marco de Raúl al que bate por bajo en el minuto 88' (3-4). Se acabó. Ahora sí. Hasta Frank se anima en el inacabable descuento (95') para poner el definitivo (3-5) y dar por concluida la eliminatoria.  

El silbatazo final, sin embargo, es sólo es el inicio de otro partido: el de la ira. Los escudos de la Policía Nacional acompañan a Fernández Marín desde el centro del campo hasta el mismo túnel de vestuarios, en un clima de auténtica Fronda futbolística. Eran 5.000, pero alborotaban como 25.000.

Mientras la bronca continúa en la sala de prensa y en los pasillos, los habituales en los corrillos de Sarriá tras los partidos, toman cartas en el asunto y tras localizar el vehículo del colegiado destrozan las lunetas traseras del mismo.

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 Estado en el que quedó el coche del colegiado valenciano FERNANDEZ MARÍN

Fernández Marín no puede salir del estadio hasta 2 horas después de terminado el match (1 de la madrugada). No sólo necesita protección policial, también precisa de un taxi que le acompañe de vuelta hasta Valencia.

Y así, casi clandestinamente, terminó aquel bochornoso espectáculo. Los que pensábamos que aquel RCD ESPANYOL - MALLORCA (5-0) en la Liga del Play-off (1986-87) era insuperable (5 expulsados bermellones), contemplamos con estupefacción que lo ocurrido aquel día fue una niñería comparado con lo que acabábamos de presenciar. Sin duda, el último gran escándalo del mítico Sarriá.

Oriol Pagès (PericosOnline)

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