AVUI A POL

Sentado en el Travesaño

 

Quienes tuvimos el privilegio de verle jugar sabemos que, como él, ha habido pocos. Presencia, elegancia, potencia. Todo. Lo tenía todo para llegar muy lejos.

Pero nos duró poco. Aun así, su mejor fútbol siempre fue vistiendo de blanquiazul. Su club del alma. Vivió deprisa. Quizá demasiado. Hace 10 años que nos dejó, pero aun recordamos su fútbol. Imposible olvidarlo. 

20-3-75, jueves. Para el tradicional partidillo entre titulares y suplentes, Santamaría cita a dos jugadores del CF Lloret a los que el club sigue de cerca desde hace algún tiempo. Se trata de Ventura, un extremo derecha rápido y con buenas dotes para el gol y José Cano López, un defensa de planta impresionante y que apenas cuenta 19 años. Todos le conocen por "Canito".

Ventura no convence, pero el espigado zaguero acabará posando junto a las nuevas adquisiciones (Caszely, Verdugo, Osorio...) en la presentación del primer equipo. Sus cualidades no han pasado desapercibidas para el técnico uruguayo que, días más tarde de aquel partidillo, da el OK a su fichaje por el RCD Espanyol con vistas a la campaña 1975-76.

Atrás quedan sus primeras carreras tras el balón en una peña azulgrana, la polvorienta tierra del campo del Iberia y su querido CF Lloret donde tanto aprendió. Pero también una cruda infancia marcada por la prematura muerte de su padre. Los duros años de internado en el Colegio de la Salle de Nuestra Señora del Port y sobre todo un día a día cercano a los ámbitos de marginalidad y delincuencia que lo marcarían para siempre.

Cuando llega la pretemporada empieza a dejar muestras de su clase. Pero el cuerpo técnico quiere ir despacio. De Felipe, Ferrer y Ortiz Aquino continúan siendo bazas seguras para el eje de la zaga. Canito debe continuar su evolución. Le espera un año de cesión en la UE Lleida (3ª División).

- De Lleida al primer equipo -

No son fáciles sus inicios en la capital del Segre. La desilusión por no quedarse en el primer equipo y su difícil relación con el técnico Juanito Vázquez y la prensa local (incluso llega a agredir a un periodista) crean un escenario incómodo. La directiva del cuadro azulado lo quiere devolver a Sarriá y será necesaria la mediación de Carlos Carenzi y Mario Anchisi para reconducir la delicada situación.

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 Canito en sus tiempos de jugador de la UE Lleida

Afortunadamente para él, Vázquez es destituido en noviembre y la situación da un giro radical. Jordi Solsona, nuevo entrenador, apuesta por Canito y le abre un hueco en el equipo titular. A partir de entonces el de Llavorsí es otro, y acaba por sacar todo el fútbol que atesora.  

Suficiente para convencer a Santamaría que lo incorpora definitivamente a la primera plantilla para la temporada 1976-77. Tras lograr plaza para disputar la Copa de la UEFA, se avecina una campaña cargada de partidos. Mejor tener un buen fondo de armario.

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Sarriá 6-8-76. Presentación de las nuevas caras españolistas para la temporada 1976-77. Canito, que retorna de su cesión al Lleida, se sitúa a la derecha en la fila superior.

Pronto llega la primera convocatoria. Será para el match del 19-9-76 frente al Valencia CF en el Luis Casanova (4-1). Pero Canito no salta al césped aquella noche. Lo verá desde el banquillo y será finalmente un hecho casual lo que propicie su debut.

El 17-10-76 el Atlético de Madrid, que ya entrena Luis Aragonés, visita Sarriá en partido nocturno ante las cámaras de TVE. Nada reseñable hasta el minuto 20'. Aun con el empate inicial, Ferrer se lesiona de gravedad en una acción fortuita. El lance precipita la debacle españolista que acaba sucumbiendo con estrépito (1-4) a manos de los Leivinha, Rubén Cano y compañía.

Pero no hay tiempo para lamentarse. Casi sin digerir el varapalo, los hombres de Santamaría toman el avión que les conduce a Brunswick. Les espera el Eintracht para abrir la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA. Ante la escasez de elementos para proteger el centro de la zaga, Canito figura en la lista de embarque.

 

 - Brunswick, primeros minutos -

La pizarra sitúa a De Felipe y Ortiz Aquino como pareja de centrales en tierras germanas la noche del 20-10-76. La apuesta funciona. Un esperanzador empate (1-1) al descanso es un óptimo resultado ante uno de las revelaciones de la Bundesliga. Pero en la caseta, Branko Zebec técnico local, mueve ficha. Ahogado por el medio campo blanquiazul, busca llegar al área de manera más directa y da entrada al gigantón Szoltenburg. El cambio es todo un acierto. En el minuto 53' llega el (2-1) obra del propio jugador. Los españolistas no saben como capear el vendaval.

Está claro que faltan centímetros para detener la hemorragia que esta provocando Szoltenburg. Sólo hay un remedio. Santamaría llama a Canito. En el minuto 56' el joven defensa salta al campo en sustitución de Juvencio Osorio. Su presencia es todo un alivio. Poco a poco va disminuyendo el agobio para la meta de "Gato" Fernández. Al final, y tras los apuros sufridos, la derrota mínima (2-1) es una toda una bendición.

Con solo 20 años Canito cumple por fin su sueño de vestir la zamarra blanquiazul en partido oficial. Sólo cuatro días más tarde llegan sus primeros minutos en el Campeonato Nacional de Liga. Será frente al Elche CF en Sarriá (2-0) tras sustituir a José Manuel en el minuto 71'. Poco a poco va entrando en el equipo. Pero su debut, su verdadero debut, no llegará hasta el 21-11-76.

 

-     Aquel gol inolvidable   - 

Jornada 11. El Real Madrid de los Pirri, Breitner, Roberto Martínez y compañía visita Sarriá. Como siempre infinidad de gorras blancas poblan las gradas.

Al descanso ventaja para el RCD Espanyol (1-0) tras un primer acto bastante igualado y con dos penaltys de distinto signo. "Gato" Fernández detiene el disparo de Pirri y luego Miguel Ángel no puede con el obús de Ortiz Aquino. La cosa pinta bien.

Y mejor que lo hará de vuelta del intermedio. En el minuto 49' Juvencio Osorio cabecea a la red un corner lanzado por Manolín Cuesta (2-0). Es la segunda estocada para los blancos, pero el ímpetu que pone el paraguayo en el remate le cuesta caer lesionado. Suena otra vez la hora de Canito. Fernández Amado y Manolín Cuesta le esperan para resistir en medio campo.

Por que es de esperar que el arreón blanco llegue en algún momento. Nunca acostumbran a rendirse antes de tiempo. Pero los minutos pasan y el Real Madrid no le coge el hilo al partido. El reloj vuela para los hombres de Miljanic. Y llega el minuto 72'.

La enésima pérdida de balón de los madridistas la caza Canito en el callejón del 6. Alza la vista. Como los buenos. Cino y Marañón se abren a las bandas. Jeremias arrastra a los centrales. Canito ve la maniobra y con la pelota cosida al pié cruza el campo como un loco enfilando la portería del Gol Sur.

Los zagueros blancos, Pirri incluido, no pueden resistir su enorme zancada. El desesperado cruce de Uría y el meta Miguel Ángel son los últimos obstáculo. Pero Canito resuelve rápido y con un zurdazo raso y colocado cruza la pelota a la red (3-0) entre el delirio del pueblo perico. Las gorras blancas abandonan Sarriá. En apenas veinte minutos acaba de conquistar el corazón de los aficionados blanquiazules con un gol inolvidable.

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21-11-1976   RCD ESPANYOL – REAL MADRID (4-1)

Minuto 72’. Gol Sur de Sarriá – Canito ante la mirada lejana de Pirri y el cruce de Uría, conecta el zurdazo que supondrá el momentáneo (3-0) en el marcador.

Su progresión no para. La titularidad en el RCD Espanyol es cada vez más frecuente y hasta Gustavo Biosca lo convoca para la selección Sub-21. Todo le va de cara.

Tan solo un pequeño obstáculo en el camino. A principios de Abril de 1977 debe partir hacia el campamento de Cerro Muriano (Córdoba) para cumplir el servicio militar.


- Cádiz parada obligada -

Con la intención de que no permanezca inactivo la temporada 1977-78, la directiva le busca equipo en Andalucía. Al final las gestiones acaban fructificando con el Cádiz CF. Los de la Tacita de Plata, tras lograr un histórico ascenso, debutarán en 1ª División.

Será un año duro. No es fácil vivir toda una temporada como colista casi permanente de la Liga. A pesar de ello, Canito deja algunas actuaciones para el recuerdo. Como la de aquella tarde en el Camp Nou ante el FC Barcelona de Johan Cruyff.

Tras caer derrotado por un humillante (0-5) en el Ramón de Carranza ante el Real Betis, el cuadro amarillo, con graves problemas internos, visita el coliseo culé la tarde del 19-2-78. Tienen todos los boletos para salir escaldados........pero al final casi logran la campanada.

Canito se encarga del crack holandés. El marcaje, con sombrero incluido al tulipán volador, es magnífico. Pasan los minutos y el desespero de Cruyff es el desespero del FC Barcelona. Los gaditanos toman ventaja en la segunda parte. Reixach es expulsado. El público silba. Nervios. Al final los azulgranas sólo rescatan un mísero empate (1-1) a cinco minutos del final. El resultado rompe miles de quinielas. Todo el mundo habla de Canito.

Pese a su aportación la primera aventura del Cádiz CF en 1ª División finaliza de mala manera. El descenso es inevitable. Con la "blanca" en el bolsillo Canito vuelve a Sarriá. Su casa.

 

- Con Irulegui, su mejor momento -

Santamaría ya no está. Solsona, Caszely, Jeremias y otros grandes de la época también marcharon. Algunos para hacer caja. Otros huyendo de Heriberto Herrera. Necesitada de referentes, su retorno es una gran noticia para una afición que le recuerda con sumo cariño.

El nuevo inquilino del banquillo es José Antonio Irulegui. Hombre pragmático donde los haya, acierta a la primera su demarcación en el terreno de juego. A pesar de su polivalencia jugará de libre. Primero defender. Luego, licencia para casi todo.

Y Canito manda. Ordena. Cruza el campo con su enorme zancada para sumarse al ataque. Elegancia. Toque. Goles. Es un Canito imperial. Deslumbrante. Se siente importante y querido. Es, sin duda, el mejor momento de su carrera. Tanto, que hasta Kubala le abre las puertas de la selección y le hace debutar el 21-12-78 en el Estadio Olímpico de Roma ante Italia. Son sólo 13 minutos sustituyendo al colchonero Eugenio Leal, pero vendrán más. Vista su clase, pocos se atreven a dudarlo.  

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 21-12-1978   ITALIA - ESPAÑA  (1-0)

Estadio Olímpico de Roma. El buen momento de Canito le lleva a la selección española de la mano de Ladislao Kubala. Aquí le vemos luchando por el balón con un jugador transalpino.

Pronto tendrá novias. Es lógico. El Real Madrid le ve como recambio de Pirri. Pero el FC Barcelona también anda tras sus pasos. Las telarañas de la caja españolista necesitan, como mínimo, un traspaso al año. Meler lo sabe muy bien. Roberto Martínez, Ramos, Solsona. Y ahora Canito?. Los rumores no paran.

La noche del sábado 26-5-79 la temporada 1978-79 baja la persiana en Sarriá con un intrascendente partido ante el Burgos CF. El público intuye que su ídolo se marchará y clama contra su venta. "CANITO AQUI, NI AL BARÇA NI AL MADRID" es el grito de guerra.

Finalizado el encuentro los jugadores aplauden desde el círculo central. Canito se queda unos instantes más. Sólo y con los brazos en alto se despide de la afición. Luego marcha al vestuario sollozando. Sabe que se va. Pero no su destino.

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 26-5-1979  RCD ESPANYOL - BURGOS CF (1-0)

Último partido de Canito vistiendo la zamarra blanquiazul antes de ser vendido al FC Barcelona. Tras finalizar el match el defensa se despide del público de Sarriá.

Sólo cinco días después cruza la Diagonal. Fortes, Amarillo y 35 millones de pesetas es el acuerdo final entre Manuel Meler y José Luis Núñez. Económicamente defendible. Deportivamente ruinoso.

 

- El calvario del Camp Nou -

El Barça post-Basilea espera a Canito con los brazos abiertos. Todos le auguran un brillante futuro. Pero la realidad será muy distinta. Pese a anotar dos goles frente al Real Betis el día de su estreno en el Camp Nou, su paso por el FC Barcelona supondrá todo un fiasco.

Seducidos por su polivalencia, primero Rifé y luego Helenio Herrera se empeñan en alinearlo como centrocampista. Y ahí empiezan todos los problemas. No está cómodo. No juega bien. Comienzan las críticas. Pronto ira al banquillo.

De ser protagonista en el RCD Espanyol a la soledad de verse perdido en el inmenso universo azulgrana. Él, que necesita como pocos sentirse querido y arropado, empieza a vivir la incomodidad del anonimato. Los problemas empiezan a aflorar. Tampoco le ayuda su carácter rebelde y algún que otro episodio digno de mención.

La tarde del 20-4-80 el Athletic Club visita terreno azulgrana. Dos grandes venidos a menos y con poca cosa en juego. A la misma hora, el RCD Espanyol se juega la vida en Alicante en un partido a cara de perro frente al Hércules CF. Si pierde habrá dado un paso casi definitivo para caer en el pozo de la 2ª División.

Ya en la segunda parte, el partido discurre tedioso en el Camp Nou. Pitos para todos. Mientras, lejos de allí, el paraguayo Morel adelanta a los blanquiazules en el Rico Pérez con un gol de oro. Cuando el tanto se anuncia en el marcador electrónico Canito, titular aquella tarde, lo celebra levantado los brazos sobre el mismo césped. Es un instante. Un flash que pasa desapercibido para muchos. Pero no a todos.

El resto del partido los pitos no cesan cada vez que toca el balón. Sólo el gol de Simonsen, que al final otorga la victoria al FC Barcelona, rebaja un poco la tensión. Acabado el match, la prensa, todavía confusa sobre lo sucedido, le cuestiona al respecto. Canito no se esconde y aunque da un rodeo para no hablar abiertamente del tema, culmina su respuesta con un ".... y además estoy contento por que el RCD Espanyol ha vencido al Hércules CF". Nada será igual desde entonces. Hay cosas que no se perdonan.

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Canito vistiendo la camiseta del FC Barcelona en un partido frente al Real Sporting de Gijón en el Estadio del Molinón. Junto a él, Antonio Maceda.

La temporada 1980-81 comienza con Kubala en el banquillo culé. Gran noticia. Le conoce bien. Siempre supo como tratarlo. Pero los resultados no acompañan y Laszi no llega a Navidad. Núñez vuelve a confiar en Helenio Herrera. Otra vez el vía crucis. Otra vez el banquillo. Vuelven los problemas.

Y todo estalla el 3-12-80. Partido de Copa en el Nou Camp frente al Lleida. Poco público en las gradas. Los azulgranas vencieron en la ida (1-2). El show empieza pronto. Transcurridos apenas 7 minutos Canito se va a la calle tras agredir a un rival sin aparente motivo. De camino al túnel el público le silba con ganas y el jugador se va del campo aplaudiendo de manera desafiante.

Días más tarde Canito reconoce su error: "Caí como un juvenil. Me dijo que era muy malo y le pegue una patada. El árbitro me vio y me echó". El arrepentimiento no es suficiente. El club le expedienta e incluso le prohíbe la entrada al Camp Nou durante un tiempo. Harto de tanta indisciplina y falta de compromiso Helenio Herrera le pone la cruz. Esta vez de manera definitiva. Sus días con la camiseta del FC Barcelona han concluido.

Pero curiosamente está más cerca de Sarriá de lo que imagina. Hace tiempo que Núñez piensa en Urruti como portero azulgrana. Meler huele los millones. Será duro vender al último crack que queda en Sarriá pero 65 millones y el retorno de Canito pueden ayudar a convencer al socio.

Sólo hay un problema. O mejor dicho, un gran problema. Maguregui, técnico blanquiazul, no lo ha pedido. Necesita reforzar otras demarcaciones.  

Al final se impone el criterio de Meler y su junta y Canito acaba retornando. El técnico vasco declara sin pudor: "Me han colado un gol". La relación entre el "Magu" y Canito empieza mal.

 

- Retorno para un adiós traumático -

Disciplina. Profesionalidad. Entrenar al límite. Morder al rival. Marcar el territorio. Es el credo de Maguregui. Malas coordenadas para Canito. Los roces entre ambos serán frecuentes. Y sin embargo se necesitan. Canito por que sabe que posiblemente viaja en el último tren para relanzar su carrera. Maguregui por que tiene un equipo justito de calidad.

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4-8-81. Presentación de las incorporaciones del RCD Espanyol para la temporada 1981-82. De izquierda a derecha: Canito (que regresa del Camp Nou), Custers, Carlos y Corominas.

Pero Canito ya no es el mismo que marchó en 1979. El lo sabe, Maguregui también. Conserva virtudes, es cierto, pero ya no puede cabalgar hasta el área contraria con aquella poderosa zancada. Pese a ello aun tiene tiempo para la que será su última gran opera como jugador blanquiazul.

La tarde del 28-3-82 toca derby en el Camp Nou. A cinco jornadas para el final de Liga los de Udo Lattek tienen una ventaja de 5 puntos sobre el segundo clasificado. Una victoria sobre el RCD Espanyol puede ser casi definitiva para la conquista del título. Canito, que lleva dos semanas apartado del equipo por su enésima confrontación con Maguregui, vuelve a la convocatoria. Es un león enjaulado y retorna con ganas de revancha a territorio enemigo.

El partido sale a pedir de boca. Mientras Lauridsen y Urbano hacen de las suyas delante, Canito anula a Quini y levanta una barricada ante Custers. Miguel Ángel se doctora a su lado. El resultado final habla por si solo (1-3). Es su último gran momento como blanquiazul. No habrá tiempo para mucho más.

Finalizada la temporada el técnico vasco dice basta. No le perdona sus continuas excentricidades. No está dispuesto a vivir otra temporada igual. No lo quiere ver más. Tampoco a Huertas, Espinosa, Custers y Carlos. Todos entrenaran al margen del grupo al volver de las vacaciones. Son los marginados del "Magu". Una situación vergonzosa que se enquista durante la pretemporada y que llega a provocar tensión en los entrenamientos con algún grupo de socios.

Finalmente la Junta acaba ofreciendo el perdón a Canito. Este acepta pero con una condición: "O yo, o Maguregui". Meler y los suyos se ven impotentes para reconducir la situación. No hay salida posible. Al día siguiente Canito obtiene la carta de libertad y firma contrato con el Real Betis Balompié. Nunca más volverá a vestir la camiseta de su RCD Espanyol. Adiós para siempre al James Dean blanquiazul.

Pero el destino guarda una última pirueta. El 19-9-82, y aun con la herida abierta, el calendario depara la visita de los béticos a Sarriá en la tercera jornada de Liga.

De entrada Canito se sienta en el banquillo. El partido sale feo y poco a poco se le atraganta a los blanquiazules que se ven impotentes ante el gol. Mediada la segunda parte, Canito entra en el campo sustituyendo a Julio Cardeñosa. El marcador todavía refleja el empate inicial. 

El de Llavorsi, fuera de forma, no hace gran cosa. Pero en los últimos diez minutos dos zarpazos de Rincón dan el triunfo al Real Betis (0-2). Al final del match la pitada para Maguregui es de las que hacen época. A la salida del campo Canito es sacado a hombros por sus incondicionales.

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Imagen de Canito correspondiente a la temporada 1981-82 y sobre impresionada con una escena del  partido matinal entre RCD Espanyol y Sevilla CF (2-0) disputado el 27-12-1981 en Sarriá. 

- Un túnel sin salida -

Dos años en el Benito Villamarín y uno en La Romareda son sus últimas experiencias en el fútbol español de élite. Luego una postrer aventura en el Os Belenenses lisboeta es el epílogo a una trayectoria que prometía mucho y finalizó con más pena que gloria.

A partir de ahí Canito se adentra en un túnel negro y largo. Del que se conoce la entrada pero no la salida. Las drogas y el alcohol le atrapan a partir de los 33 años y su vida se transforma poco a poco en un infierno.

Abandonado por su mujer y repudiado por los que decían ser sus amigos, se ve absolutamente solo. Sin dinero, vive en una pensión que paga como puede implorando trabajo a quien se lo quiera ofrecer. Su hermana Fina y las Agrupaciones de Veteranos de RCD Espanyol y FC Barcelona son los únicos apoyos que tiene. Pero no es fácil escapar del túnel.

El día 25-11-2000, cerca de las 3 de la tarde Canito, tras una larga enfermedad, fallece en la Pobla de Montornés (Tarragona) en casa de su hermana. La noticia sorprende al RCD Espanyol bajando la escalerilla del avión que le ha conducido a Santander con Paco Flores, antiguo compañero suyo, como técnico del equipo.

Al día siguiente sobre el césped del Nuevo Sardinero, los blanquiazules (de rojo aquella tarde) llevaran brazaletes negros por él. Y vencerán (1-2) con goles de Arteaga y Tamudo. Sufriendo hasta el final. Defendiendo la meta con uñas y dientes. Como lo hacía Canito.

 

- Estadísticas -

José Cano López "Canito", nació el 22-4-56 en Llavorsí (Lleida). Su trayectoria en el fútbol español de 1ª División, con detalle estadístico de su paso por el RCD Espanyol se resume en el siguiente cuadro. 

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Agradecimientos: A Xavier Boró por la documentación facilitada y sin la cual no hubiera sido posible la confección de este artículo.

Oriol Pagés (Pericos on line)

Publicat el 20/11/10 

 

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