AVUI A POL

El racó d'en Puyaltó

elracodenpuyalto1213.png

A lo largo de sus casi 113 años de vida, la historia del Espanyol la han escrito preferentemente los hombres que han defendido su camiseta sobre los terrenos de juego, pero por su especial idiosincrasia, por su carácter de club eminentemente familiar, también ha habido personajes que aunque desconocidos para el gran público, han dejado su impronta en la entidad, y merecerían figurar con letras de oro en los anales del club.

En un tiempo en que se hablado y mucho del sacrificio que el personal de la entidad está haciendo ante la complicada situación que vive el club, queremos desde este pequeño rincón glosar la figura de un hombre que bien podría ejemplificar las virtudes de todos aquellos que han tenido oportunidad de prestar sus servicios a la entidad: pasión por su trabajo, al que muchas veces han puesto incluso por encima de sus familias, y un amor irrenunciable al club por el cual en algunos casos, como en el que vamos a relatar,  han tenido que pagar un precio muy elevado.

juanillo13.jpg

El protagonista de esta nuestra particular historia es Juan Huertas Morales, nacido el 9 de septiembre de 1896 en la localidad murciana de Lorca. Como tantos otros, y con el objectivo de buscar un futuro mejor, dejó su tierra natal para emigrar a Barcelona, donde llegó en 1914.  Pocos años después, el 1923, Juan, Juanillo, entraba a trabajar en el RCD Espanyol; allí, en el recién estrenado campo de Sarrià, que pronto se convertiría en su nueva casa, pasó a encargarse tanto del material como de cuidar un terreno de juego que por aquel entonces pisaban pioneros como Zamora, Saprissa, Montesinos, Olariaga, Tonijuán... El cariño de estos verdaderos mitos del españolismo hacia Juanillo hizo que en algunas de las fotos más emblemáticas de la historia del club en su primer medio siglo de existencia, y al lado de los héroes del balón, aparezca la imagen del cuidador como si fuese un miembro más de pleno derecho del equipo; sólo hace falta tomar en la mano la fotografía de la Final del Agua disputada en Mestalla el año 1929, y veremos que ataviado con gabardina y gorra, y con un balón en las manos, figura sonriente Juan Huertas, Juanillo.

juanillo01.jpg

juanillo02.jpg

juanillo03.jpg

juanillo04.jpg

Juanillo, sobre el pantanal de Mestalla en la Final del Agua de 1929

El cariño de todo el equipo a Juanillo estaba más que justificado; desde su ingreso en la entidad, convirtió el Espanyol no en un trabajo, sino en una verdadera pasión: pese  a tener su domicilio en la calle Sentmenat, y que allí le esperaban sus hijos -10 tuvo a lo largo de su vida-  no eran pocos los días en que para atender sus obligaciones y cuidar el césped no volvía a dormir a casa, teniendo su esposa que llevar a a Sarrià la cena y un termo con café. Su trabajo en el Espanyol era ciertamente  su vida, y hay que decir que lo desempeñaba con gran maestría, a pesar de que los medios con los que contaba nada tienen que ver con los actuales y su labor estaba muy limitada por la siempre precaria economia de la entidad. A modo de ejemplo, comentar que el FC Barcelona, admirado de lo bien cuidado que estaba el terreno de juego blanquiazul, intentó  ficharlo dos veces, desechando Juan dichos ofrecimientos y dando esta respuesta que no puede por menos que llenarnos de orgullo: "Empecé en el Espanyol, soy del Espanyol y moriré en el Espanyol".  Unas palabras que, a tenor de los hechos posteriores, podrían considerarse casi premonitorias.

juanillo14.jpg

Juanillo, antes de un Espanyol-Europa disputado el 11 de noviembre de 1928. 

juanillo0506.jpg

 Referencia a Juanillo publicada en la revista que el Club repartía los domingos en Sarriá con motivo de las Bodas de Oro

Excepción hecha de grandes acontecimientos como la anteriormente mencionada Final del Agua, Juan no viajaba con el equipo, y sólo asistía a los partidos como local; a pesar de ello, o tal vez con más motivo, uno de los disgustos más grandes que tuvo a lo largo de su vida fue cuando teniendo el Espanyol que desplazarse para jugar contra el Murcia, el equipo de su tierra,  se le invitó  a viajar con el equipo. Cuando Juan, emocionado,  estaba a punto de subirse en el autocar, se le impidió hacerlo, diciéndole a última hora que no viajaría. A pesar de esta profunda decepción, Juan jamás tuvo una mala palabra para con el club, agradecido como estaba que jamás le faltase  trabajo en la entidad, y que gracias a ello su numerosa familia pudiese salir adelante en unos tiempos ciertamente muy difíciles.

juanillo07.jpg

Juanillo recogiendo los balones  una vez suspendido el encuentro que disputaban Espanyol y Athletic Club de Bilbao, porque los jugadores pericos se sentaron en el suelo por la anulación de dos goles y se negaron a continuar jugando. Apareció en la Hoja del Lunes del 20 de septiembre de 1954

juanillo08.jpg

Juanillo, formando junto a una alineación de 1955

juanillo09.jpg

Entrevista a Juanillo en el Mundo Deportivo del 24 de diciembre de 1956

juanillo10.jpg

La Final de Copa en Montjuic contra el Barça de 1957

juanillo11.jpg

Entrevista sobre los Espanyol-Barça del Mundo Deportivo del 19 de octubre de 1958 

Y llegamos a la recta final de esta historia, que por desgracia, hemos de avanzar no tuvo un final feliz como hubiese merecido un hombre de la categoria humana de Juan Huertas. Y es que el cuidador de material blanquiazul tuvo un papel protagonista, aunque absolutamente desconocido, en una de las páginas más tristes que jamás se ha escrito de la rivalidad entre Espanyol y Fútbol Club Barcelona. Hemos de remontarnos a la temporada 1952-53, aquella en que el Espanyol que entrenaba Alejandro Scopelli comenzó la competición como una verdadera exhalación: 0-1 en Vigo ante el Celta, 6-2 al Sevilla, 1-2 ante el Real Madrid, 4-0 al Gijón, 2-1 al Valencia, 0-1 en Valladolid, 6-2 al Athletic... una racha triunfal que dejaba un Espanyol líder, y una pericada soñando con ver a su equipo "campeonar" por primera vez en su historia.

En ese preciso momento, el semanario "Vida Deportiva", entonces una de las grandes referencias de la prensa de nuestro país, publica un impactante reportaje en el que se ve como los jugadores de Scopelli se administraban mediante unas bombonas y unas mascarillas oxígeno en el descanso de los partidos, en teoría, para reponer fuerzas tras el esfuerzo de la primera mitad. Aquellas imágenes crearon sorpresa -se hizo popular una tonada que decía "antes las mujeres se oxigenaban para teñirse el cabello y hoy, los tiempos cambian tanto, que hasta se oxigenan los jugadores del Español"- pero también dudas y controversia, por considerar algunos que se hacía un uso fraudulento -hoy lo llamaríamos dopaje- de la mencionada sustancia, aunque con los años, se ha demostrado que este gas nada influye en el rendimiento de los deportistas, más allá del efecto placebo. En cualquier caso, la difusión de esas fotos tuvo funestas consecuencias:  llegó la jornada duodécima de Liga, en que el Espanyol había de visitar el campo de Les Corts para enfrentarse al Barcelona. Los blanquiazules afrontaban este derby líderes, con nueve victorias y dos empates, 30 goles a favor y nueve en contra. El Barcelona, tercero, a duras penas podía seguir la estela de los pericos, y ya sumaba dos empates y tres derrotas. Los azulgrana, furiosos al ver al rival ciudadano seis puntos por encima en la tabla, tenían preparada la seva particular argucia para recibir a los españolistas, y no se puede decir que ésta estuviese imbuída del "seny" y "els valors" que desde siempre han querido vender desde ese club. El 14 de diciembre de 1952, con un ambiente muy tenso en la grada, Marcel Domingo, Argilés, Parra, Catá.  Bolinches, Artigas, Arcas, Marcet, Mauri, Piquín y Egea se miden a los  Ramallets, Seguer, Biosca, Segarra, Bosch, Flotats, Basora, Hanke, César, Moreno y Manchón. El Espanyol no tarda en avanzarse en el marcador, con un gol de Mauri en el minuto 17, lo que desencadena un alud de espectadores y una serie de incidentes posteriores que provocan inclouso un fallecido. A pesar de este escándalo, y que el capitán españolista Artigas insiste al árbitro Blanco Pérez que no se puede jugar con una multitud de espectadores situada sobre los límites del terreno de juego, la autoridad gubernativa obliga a los blanquiazules a jugar sí o sí, bajo la amenaza de enviarlos de cabeza al calabozo de persistir en su negativa. A pesar de ese ambiente infernal, el Espanyol marcha al descanso con ventaja en el marcador. Pero a los sufridos futbolistas pericos y al resto de la expedición españolista les esperaba una sorpresa muy desgradable: cuando llegan al vestuario, se encuentan con que alguien ha quemado en su interior multitud de toallas, y que un insoportable olor a humo preside el lugar; toda una estrategia para que los blanquiazules no pudiesen acceder al recinto y hubieran de renunciar a la habitual ingesta de oxígeno. Pero volvamos a nuestro protagonista, a Juanillo, que en un acto heroico, y a pesar del riesgo, entró para intentar salvar todo el material que ya había introducido en la sala. Eso motivó que ingiriera gran cantidad de humo, circunstancia que su familia explica le produjo una posterior pneumonía, y que le dejó para siempre secuelas en forma de severas molestias de tipo pulmonar. Sus allegados siempre han relacionado las lesiones producidas por el penoso incidente de las toallas con el cáncer de pulmón que algunos años más tarde le fue detectado, una teoría avalada por algunos de los médicos que entonces trataron a Juan. Sea como fuere, Juanillo causó baja obligada en el club por esta enfermedad en abril de 1959, falleciendo el 5 de enero de 1960, después de 9 meses ingresado en el hospital de Valle de  Hebrón. Era el punto y final a 36 años de servicio y entrega, hasta las últimas consecuencias, al Espanyol.  Con el paso de los años, el recuerdo de Juan ha seguido imborrable en su familia, algunos de cuyos miembros han prestado como él sus servicios al club, caso de Ariadna Galian Huertas, su nieta, que ha sido una persona clave para poder dedicar este humilde homenaje a la figura de Juanillo, uno de esos héroes anónimos que han contribuído a hacer grande al RCD Espanyol.

juanillo12.jpg

Jordi Puyaltó y Xavier Boró 

Los autores quieren agradecer a la familia de Juan Huertas Morales su paciencia esperando ver publicado este artículo, un compromiso que habíamos adquirido con ellos hace más de un año. 

<< Tornar Fer comentari 44115 | 11 | Imprimir | Enviar


 14/09/2013 TIN BOSCH, EL 'ALMA MATER' DE SARRIÀ
 14/09/2013 GABRIEL JORGE. GLORIA A NUESTRO HÉROE MÁS LONGEVO
 14/09/2013 SANT JOSEP FUSTÉ
 14/09/2013 EL RCD ESPANYOL, PIONERO EN EL MUNDO DEL RUGBY
 14/09/2013 ALBERTO CHARLOT, PIONERO DEL ATLETISMO DEL RCD ESPANYOL
 14/09/2013 RICARDO SAPRISSA - EL CAMPEÓN TOTAL. UN PASEO ENTRE SUS RECUERDOS. 2ª PARTE
 14/09/2013 `RICARDO SAPRISSA - EL CAMPEÓN TOTAL´. UN PASEO ENTRE SUS RECUERDOS. 1ª PARTE
 14/09/2013 OBJETOS PERSONALES DE PERE GIBERT `EL GRAPAS´
 14/09/2013 CALENDARIOS DEPORTIVOS, AÑOS 20, 30 Y 40
 14/09/2013 JUGADORES DE PLOMO
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6