AVUI A POL

Doy palabra per M.C. Cánovas

Otro tiro en el pie

No quiero hurgar en esa nueva herida, y van... que la demostración de ineficacia para arreglar lo que se tuerce llevó al equipo a otra humillante derrota y a la grada a abandonar el estadio con la crispación, el cabreo, la ira, reflejándose en los rostros camino del coche o del tren después de gritar durante el partido y al término del mismo la necesidad que cada vez es más acuciante: el cambio radical de la dirección de un equipo que tiene consistencia para hacer las cosas mucho mejor que ese juego, como ya he expresado otras veces, repetitivo y por tanto previsible, fácil de controlar, ineficaz atacando, irritantemente lento y desajustado en las transiciones, sobre todo las defensivas... No quiero ahondar en todo eso porque todo eso lo tiene la afición claro en su cabeza. Porque es lo que ve jornada tras jornada.

Lo que quiero decir es lo desconcertante que resulta observar la parsimonia ante decisiones, duras, drásticas, desagradables, pero que urge tomar. Decisiones que no pide nadie caprichosamente Decisiones que saltan a la vista. Con todo el respeto que me merece la cúpula deportiva del club, porque la he tratado y sí me la merece, y por supuesto sin saber que puede pensar el dueño de todo, míster Chen, porque a este sí que no le conozco, comenté días atrás a través de las ondas que nos estábamos autoengañando con lo de la semana de plazo para arreglar las cosas. No, estas cosas en una semana no cambian cuando la reiteración en lo que nos frena, nos atasca, es constante. Hace una semana, creyendo en que el cambio era posible ante Celta y Valladolid nos estábamos pegando un tiro en el pie; se intuyen más cosas que un golpe de mala suerte, ese golpe de mala suerte, cuando te sacude, salta a la vista durante este o aquel partido. Pero bueno... demos ese margen. Y ese margen pasó. Y por lo que observo entrada ya la medianoche del domingo al lunes, nos estamos pegando otro tiro, el segundo. No sé si en el mismo o el otro.

¿Otra semana de plazo, de margen, de esperanza en que se pueden arreglar las cosas? ¿Cómo? ¿Reiterando en lo visto hasta ahora, pero ahora en Moscú y en Palma? ¿O para entrar en el paréntesis que marcará el parón de la Liga y tomar con un poco más de margen las medidas que tras el varapalo ante la Real ya era obligado tomar? Porque entonces esa decisión, ese cambio radical del rumbo del equipo ya era escandalosamente necesaria.

El equipo, hoy, está jugando con fuego por los miedos a enquistarse en los lugares de descenso, y el equipo de para mucho más. Vamos a guardar la pistola porque estamos pegándonos tiros nosotros mismos. Y la responsabilidad de esto es de quien deja esa pistola en manos de quien dispara contra tu propio pie. Sin querer, por supuesto, pero también sin querer darse cuenta de que nos estamos haciendo mucho no, muchísimo daño.

M.C. Cánovas


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