AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

El partido de Roca

La semana empezó como había acabado la otra: con la cuerda que ata el futuro de Hermoso fuertemente sujetada desde los dos extremos, especialmente el blanquiazul, lo que alimentaba la ilusión perica al comprobar que el club no se bajaba los pantalones ante cualquier apetencia de presuntos compradores, incluido un "portavoz" de uno de estos, que ofendía al Espanyol a través de las ondas manifestando que debería someterse a los deseos del jugador y el club comprador. En fin...

Y en plena vorágine del mercado, la selección española jugaba los cuartos del Europeo Sub21. Frente a Polonia. La golearon. Y en el epicentro de una soberbia exhibición de fútbol estaba, para quienes de verdad perciben el fútbol en todas sus dimensiones, un debutante: Marc Roca. El partido del volante catalán del Espanyol fue de manual de fútbol. Abrió los ojos de quienes no le conocían y subió un poco más la efervescencia perica de los últimos días.

Parte de esa efervescencia se percibe en mi barrio. Servidor está rodeado de muy buena gente, ahí vive mucho perico. Y el día después del "descubrimiento" de Marc Roca más de uno, y de dos, me comentaban delante de un café lo inevitable: "A ver si cuando se venda es por lo que vale...". Cuando se venda... No me gustó. El instinto, y miedo, de equipo vendedor persiste.

Tres días después Roca volvía a enfundarse la roja en las semifinales del torneo. Frente a Francia. Y el muchacho lo bordó. Imagino, incluso antes de acabar el partido, a los agitadores de nogales dejándose los brazos para que caigan las nueces. Las redes ya transmitían "informaciones", fake o no...

El noi de Vilafranca ya está donde se merece, en lo más alto y con el reconocido de todos. Y claro, el pensamiento perico se dispara inmediatamente hacia los 40 millones de su cláusula. Por eso no me gustaba, como digo más arriba, la charla del café.

Mañana, Marc Roca puede dar un gran salto como lo dio su compañero de selección Fabián, como lo está dando Fornals o como lo dará en breve Ceballos. Es la ley del fútbol. Yo veo a Roca no como una pieza de escaparate sino como clave de bóveda de un gran Espanyol, pero puestos en lo peor, o sea, en una transacción comercial, que sea obligada porque un club deposita su precio de compra, lo que implica la previa aprobación del jugador para negociar su salida. Si es así... Bon vent i barca nova. Pero siempre poniendo sobre la mesa las exigencias a que tiene derecho el club y que cuando escribo estas líneas nadie ha retirado en el caso Hermoso. Lo que no sea eso, es persistir en el instinto de vendedor. En los miedos.

M.C. Cánovas


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