AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

Los robos y las sombras

Estos parones ligueros dan mucho de sí, oigan. Entiendo que al aficionado no le guste que esto se detenga coda dos por tres, sobre todo cuando tu equipo funciona, pero el paréntesis beneficia. Por ejemplo, para coger aire. He leído que la cúpula técnica de Can Perico se ha reunido para poner al día todo lo relacionad con el vestuario y, según dicen, los parámetro se ajustan a lo esperado con signo positivo. Sirve para que algunos hombres de Rubi que salen de lesiones tengan más tiempo para su recuperación. También sirve para recuperar sentimientos viendo como el seleccionador nacional y uno de sus eslabones perdidos vuelven a encontrarse a mitad del camino y a quererse, futbolísticamente, claro, que en el fútbol también cabe la ternura. Sirve el parón para que se agiten las nueces de ese árbol llamado mercado, en muchos casos con lógica y fundamento y en otros, por la falta en días así de "news", y que algún que otro, envanezca sus egos. Pero a lo que vamos.

A mí, miren, me da por repasar cosas de la trayectoria, novedosa y positiva, de este Espanyol. Eso sí, sin ahondar en tecnicismos. Y veo que este Espanyol sigue asimilando las lecciones que te pone delante la competición, que este equipo está sabiendo leer las diferentes necesidades de cada partido más allá de los vaivenes del juego; cómo jugarle al Villarreal, al Valladolid, al Athleic o al Sevilla, que poco o nada tienen que ver entre ellos, sin perder tu identidad delante de sus distintas características y peligros; luego llega el marcador y te pone a cien o te encabrona, pero es la ley del juego. Por ejemplo el partido del Pizjuán dejó mal sabor en los guarismos pero no hundió la moral viendo la actitud del equipo, el mismo que hace un año jugaba sin identidad propia e incluso prescindía rotundamente de jugadores hoy con cartel en el mercado, europeo. Sin embargo déjenme sin salir de Sevilla que apunte algunas sombras que este equipo puede borrar.

Por ejemplo, el gol del empate, ese vacío físico y anímico para molestar al balón y al rival que entró en el área en plena libertad, ese mirar al cielo sin estorbar. Eso, este Espanyol puede remediarlo. En el gol que sentenció la cosa, es aplaudible que en el momento que se produjo el equipo no estuviera especulando con el marcador pero a aquellas alturas un adelantamiento de líneas requiere un repliegue eléctrico en cuanto el cuero pasa a control de dos peloteros como Banega y Ben Yedder que te comieron la tostada en el lateral y el cierre.

Lo expuesto quiero que se interprete sólo como sombras que pueden desvanecerse, que se pueden borrar, mejoras asimilables para no entorpecer el talante de este equipo, "Rubismo", Darderismo, en estado puro.

Y luego están los... perdón, iba a aplicar un calificativo que podría ser conflictivo. Me refiero a ciertas "decisiones interpretativas del reglamento", un eufemismo, vamos. Esta lección también supo asimilarla el Espanyol, ¡qué remedio¡ en el Pizjuan; esta "lección" se la metieron con embudo. La patada en el pecho y el derribo de Sergio García son faltas, graves, que de producirse en otras latitudes habrían revuelto las aguas más calmadas. Las decisiones no sorprenden por venir de donde vienen, pero no deberían acabar en el crédito de un mal árbitro. Una cosa más que si quieres crecer hay que poner encima de la mesa es el respeto y este equipo se lo está ganando a pulso.

M.C. Cánovas


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